Historia

La hoy día denominada “Pontificia, Real, Ilustre y Venerable Archicofradía Sacramental de Culto y Procesión del Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima de los Dolores Coronada” tiene su origen en la antigua “Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores”, constituida en 1737 en la iglesia de San Pedro del popular barrio del Perchel.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Iglesia de San Pedro

Esta corporación aprobó sus primeras Constituciones en 1750, convirtiéndose la fiesta del Viernes de Dolores en el culto principal dedicado a la sagrada imagen. Dentro de las obligaciones estatutarias se encontraba la atención espiritual al hermano o miembro fallecido de la Cofradía. El Santo Padre Benedicto XIV concedió en 1753 dos privilegios papales: un jubileo perpetuo y un privilegio al altar de la Titular mariana, construyéndose junto a él una cripta para inhumar a los asociados fallecidos. En 1789 hubo de presentar sus Constituciones para poder continuar actuando como Hermandad. En 1795 el mayordomo Pedro de Torres, de 42 años, declaró haberse recaudado en el quinquenio 1789-1794 la cantidad de 3.300 reales por posesiones y 16.689 por limosnas, ascendiendo a un total de 19.989 reales. Durante la epidemia de fiebre amarilla de 1803 y 1804 la Cofradía debió quedar casi al borde de la desaparición dada las numerosas bajas que se producirían de sus cofrades a causa del foco transmisor, declarado en una casa de la plaza de San Pedro. Por contra, la desamortización no le afectó al encontrarse en un templo que se hallaba bajo la jurisdicción diocesana. A partir de la segunda mitad del Ochocientos se registra una intensa actividad de cultos, con la celebración de un septenario en honor de la Dolorosa. En el último tercio del siglo se pierde todo rastro de la Cofradía en el ámbito asociacionista.

 

Fundación

III.7-Procesión de 1921

Procesión de 1921

III.8-Procesión de 1921

Procesión de 1921

El 1 de abril de 1920, Jueves Santo, se produjo la fundación de la, por entonces, titulada: “Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Expiración y Nuestra Señora de los Dolores” en la iglesia de San Pedro. Un grupo de cofrades se dirigió al cura-párroco José González Laza a fin de que le permitiera dar culto a las imágenes advocadas de “Nuestro Padre Jesús de la Expiración y Nuestra Señora de los Dolores”, existentes en altares del recinto y carentes de hermandades. El principal objetivo era la celebración de funciones religiosas y atención espiritual a los hermanos.

El 2 de mayo tiene lugar la primera reunión con carácter oficial. Se dieron cita sesenta y tres personas en los salones parroquiales deseosos de impulsar la Cofradía de la Expiración. Se eligió una junta de gobierno y de ella resultó designado hermano mayor Manuel Mesa Vilchez. Otros acuerdos adoptados consistieron en la aprobación de los Estatutos y que la imagen del Señor fuese restaurada por el artista y directivo Manuel Oliver Rosado. Antes de darse por finalizada, el hermano mayor tomaba la palabra para comprometerse a realizar cuantos trabajos sean necesarios, a fin de conseguir sacar procesionalmente en la próxima Semana Santa a sus sagrados Titulares”.

En una “Guía de Málaga”, editada en 1921, se facilitaba una detallada y pormenorizada información del orden procesional previsto por la Hermandad de la Expiración para su desfile. Tras la salida en la noche del Miércoles Santo 23 de marzo de 1921, la situación en el seno de la junta de gobierno se convirtió en insostenible por diferencias entre directivos. Con la dimisión de Mesa Vilchez ocuparía su puesto José Peña Munsuri, quien desempeñaría al mismo tiempo el cargo de hermano mayor de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad de San Pablo. Este comerciante ostentaría dicha responsabilidad desde el 10 de abril de 1921 hasta el 31 de enero de 1922. Nuevamente asumiría el puesto de hermano mayor Manuel Mesa Vilchez para ser sustituido por Juan Freixas, quien apenas estaría cuatro meses y medio al frente de la Hermandad. Manuel Seco Contreras se convertiría en el cuarto hermano mayor, cuyo mandato comprendería del 20 de noviembre de 1922 al 29 de julio de 1923, no pudiendo hacer frente a un asunto que coleaba, que era el pago pendiente a José Peña Munsuri por los enseres que estaban en posesión de la Hermandad, pero que habían sido costeados por el comerciante de origen vizcaíno.

Enrique Navarro

III.22-Enrique Navarro Torres

D. Enrique Navarro Torres

Cuando Enrique Navarro accedió el 27 de julio de 1923 al cargo de hermano mayor la Cofradía atravesaba un período de tremenda dificultad económica. Se contaban con cuarenta y tres hermanos, los ingresos ascendían a unas sesenta y seis pesetas y había una enorme división entre los hermanos. Este panorama cambiaría, para bien, conforme fuese avanzando el tiempo. Así, una de las primeras actuaciones emprendidas por el nuevo y flamante hermano mayor consistió en presentar los Estatutos reformados en el Gobernador Civil. Otro de los objetivos fue saldar la deuda pendiente con Peña Munsuri. En este sentido, Navarro aclaraba que: “Cuando yo me hice cargo de la Hermandad había contraído una deuda bastante considerable con el señor Peña, pues de su bolsillo particular lo costeó todo. Pues bien en el año después quedó saldada”.

La Cofradía realizó en 1924, por cuarto año consecutivo, la estación penitencial por la calles de la ciudad y, en ese mismo año, tenía lugar el nombramiento de camarera honoraria de María de Cubas y Erice, marquesa Viuda de Aldama. Con esta designación se llegaría a experimentar un alivio económico, pues esta señora se convertiría en una gran benefactora de la entidad perchelera.

En 1927, cuatro años después de la toma de posesión, los resultados de la gestión de Enrique Navarro empezaban a hacerse notar. Había conseguido que la Hermandad pasara de 43 a 600 hermanos y los ingresos de 66 a 600 ó 700 pesetas. En la salida procesional de 1928 las principales novedades recayeron en la escultura de María Magdalena que acompañaría al Santo Cristo de la Expiración y un juego de manos abiertas para la Virgen de los Dolores.

Uno de los estrenos más sobresalientes en la procesión de 1929 sería, sin duda alguna, el estandarte de la Virgen, realizado por las Madres Adoratrices y con un óleo de Elías Salabarría Inchaurrandieta.

El estreno más notorio de 1930, aunque incomprensible desde un punto de vista artístico, fue la sustitución del Cristo, atribuido al escultor Alonso de Mena, por otro realizado en el taller de Font e Hijo, de Madrid, de muy inferior calidad. También en este año hubo otra novedad, la incorporación del estandarte del Cristo, cuyo autor había sido el mismo de la Virgen.

En la madrugada del 11 al 12 de mayo de 1931 se iniciaba la furia iconoclasta del asalto vandálico a las iglesias y conventos de Málaga. Desgraciadamente, la Cofradía de la Expiración no fue una excepción. También padeció irreparables pérdidas, aunque por fortuna pudieron salvarse los bustos de la Dolorosa y del Crucificado, los estandartes de Salavarría, etc. Una vez apaciguada la situación callejera, el escultor Francisco Palma García restauró a la imagen de la Virgen de los daños causados en el saqueo de San Pedro.

Al quedar inservible la iglesia de San Pedro para el culto, la Cofradía solicitó en 1932 el permiso para venerar a la Titular en el interior de la Santa Iglesia Catedral. La Dolorosa permanecería en este enclave hasta 1934. El periódico “El Popular” informaba en 1935 que la Virgen de los Dolores había sido trasladada a la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús. Tras cuatro años sin procesiones de Semana Santa, en 1935 se restituyeron las mismas. Desde esta iglesia la Cofradía de la Expiración realizó el desfile procesional en la jornada del Viernes Santo. Como novedad, en la sección del Señor figuraba una imagen, anónima del siglo XX, que había sido regalo de la Marquesa Viuda de Aldama.

Los lugares sacros sufrieron nuevos atentados días antes del comienzo de la Guerra Civil, pero antes de que esto acaeciera se decidió desalojar la Virgen de los Dolores del templo y trasladarla a la casa del directivo Antonio Dobladez, quien la escondió en su domicilio de la Plaza de la Biedmas. La talla del Cristo, la tercera que se poseía, permaneció en su altar y corrió peor suerte al ser destruida en un nuevo embate iconoclasta.

III.45-Nuevo trono, realizado por P. Félix Granda, foto colec. Enrique Guevara

Nuevo trono, realizado por P. Félix Granda.

A partir de 1937 la Cofradía de la Expiración quedaba reorganizada, decidiendo sus directivos ubicar a la Dolorosa en la parroquia de los Mártires. Aún así, en una reunión celebrada en la calle Nueva n.º 18 se decidió trasladar a la Santísima Virgen de los Dolores a la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, una sede cercana a la de San Pedro que, por entonces, aún se hallaba cerrada a consecuencia del estado en que había quedado en las aciagas jornadas del 11 y 12 de mayo de 1931. El traslado se llevó cabo el Domingo de Ramos 20 de marzo de 1938.

Mientras se seguían las tareas de reconstitución interna de la Cofradía, se acordaba el nombramiento del Instituto de la Guardia Civil hermano mayor honorario. Así, la petición de los directivos de la Expiración era bien recibida a tenor del escrito de contestación del 3 de mayo de 1938.

Al año siguiente, se adoptaba un importante acuerdo, el encargo de un nuevo Titular que reemplazaba a una talla mediocre del mallorquín Miguel Ferrer Tous que no había convencido a los directivos. La junta de gobierno tomó partido por el valenciano Mariano Benlliure, encargándole en 1939 una nueva imagen, la quinta desde que se constituyera la Cofradía en 1920.

Otro hecho significativo se produjo en 1939 con la salida procesional de la Virgen de los Dolores. El periódico “El Ideal” anunciaba que la intención de la Hermandad era terminar la parte del palio que había sido destruido. Las religiosas del Servicio Doméstico la completaron, obteniendo un gran resultado. Esta primera salida quedó grabada en la mente de muchos hermanos de la Cofradía, al ver cómo la Virgen aparecía engalanada con gran sencillez y elegancia, coronada con una diadema. La imagen llevaba las primitivas manos, las entrelazadas, que, por fortuna, habían sido salvadas en el asalto a la iglesia de San Pedro en 1931. Desde 1939 y hasta 1942 las luciría, siendo después reemplazadas por unas separadas, labradas por Pedro Moreira López.

La imagen del nuevo Titular fue bendecida y procesionada en 1940 y, en 1943, se estrenaba el nuevo trono para el Cristo de la Expiración, obra maestra de los Talleres de Arte del P. Félix Granda, de Madrid.

Todas las mejoras procesionales elevaban el prestigio de la Cofradía, pero directivos y hermanos echaban de menos contar con una sede propia. Esta situación cambiaría en 1945, con la reconciliación y apertura al culto de la iglesia de San Pedro. La siguiente consecución fue la bendición de las capillas en 1946, en las que recibirían culto las imágenes.

En 1946 precisamente la Cofradía encargaba al orfebre hispalense Manuel Seco Velasco un nuevo trono de procesión para María Santísima de los Dolores. Junto al trono se incluían, además, doce barras de palio, cuatro candeleros, una peana, una veintena de jarras, la mesa de trono, seis varales, entre otros elementos. Después de cuatro años de intensos trabajos, la obra se dio por concluida. La Semana Santa de 1950 iba a ser la del estreno. En 1951 se encargaban el bordado de un palio y manto al taller de Esperanza y Manuel Elena Caro de Sevilla. Por este tiempo, el Teniente General Camilo Alonso Vega participaba activamente con la corporación de San Pedro, aportando grandes sumas pecuniarias que ayudarían, sin lugar a dudas, para hacer frente a los pagos de tales prendas. Por fin, el palio sería estrenado en 1954 y el manto un año más tarde.

En la década de los sesenta también se acometieron importantes empresas, que resultaron decisivas para el devenir de la propia Cofradía. Cuando todo el capítulo patrimonial parecía haberse cubierto, Enrique Navarro donaba en 1960 una corona a la Virgen de los Dolores, realizada por el sevillano Manuel Seco Velasco.

El 8 de enero de 1964 daban comienzo las obras de la construcción de Casa-hogar, Museo y Patronato, según proyecto del arquitecto diocesano Enrique Atencia Molina, y se inauguraba en 1968.

La última junta directiva en la que figuró Enrique Navarro fue la formada para el ejercicio 1980-1981, quien fallecía en este último año.

 

Sucesores

III.65-Adolfo Díaz Rittwagen -primero derecha-, dirigiendo el trono de la Virgen

Trono de María Stma. de los Dolores

Félix Ruiz del Portal Muñoz, quien presidió la Cofradía entre 1981 y 1984, sucedía al hombre que al morir se convertía en un mito de la Semana Santa de Málaga. En los escasos tres años de gobierno, dotó a la Cofradía de estabilidad en una época tremendamente difícil por los cambios sociales que la Transición política estaba produciendo en el país. Continuó con las campañas de Reyes y la celebración de las subastas de arte. A éste le siguió Adolfo Gustavo Díaz Rittwagen. Dirigió la Hermandad de 1984 a 1990. El hecho más renombrado de su mandato fue el de la coronación canónica de la imagen de María Santísima de los Dolores. El acto tuvo lugar en la Santa Iglesia Catedral el 4 de octubre de 1986, fecha que ya ha pasado a formar parte de los anales de esta corporación perchelera. Luis Merino Bayona guió a la Cofradía de 1990 a 2001. Acometió obras de reforma en la casa hermandad, encargó la restauración del Cristo a Estrella Arcos von Haartman, creó la Banda de Música, concedió la Medalla de Oro de la Cofradía a la Guardia Civil, consiguió el nombramiento del Santísimo Cristo de la Expiración como Santo Protector de la Guardia Civil, incrementó el capítulo de prendas y enseres, etc. Le sustituyó Amando José Alonso Martínez. Desempeñó el cargo de hermano mayor desde el 2001 al 2011, alcanzando las siguientes metas y logros: inaugurar los columbarios, presentar la página Web, potenciar los cultos eucarísticos, incrementar el capítulo patrimonial (enseres, pinturas, utillaje para el culto, etc.), obtener el título de “Archicofradía” y las medallas de oro de la Agrupación de Cofradías y de la ciudad a la Virgen de los Dolores, restaurar la imagen de la Titular, acometer mejoras en la casa hermandad, entre otros. Miguel Alfonso Gutiérrez Rodríguez, el actual hermano mayor y el número diez de la historia contemporánea de la Archicofradía, fue elegido en 2011 y su mandato finaliza en el verano de 2015. En apenas cuatro años ha desarrollado multitud de actividades, destacando dos: una, la conmemoración del XXV aniversario de la coronación canónica de María Santísima de los Dolores; y otra, la celebración del 75 aniversario del hermanamiento con el Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil. Curiosamente también le ha correspondido asumir los fastos que se van a llevar a cabo con motivo del 75 aniversario de la hechura del Santísimo Cristo de la Expiración. Miguel Alfonso ha continuado el camino iniciado por Amando Alonso, incorporando nuevas obras artísticas, y ha potenciado el capítulo de la acción social.