Archicofradía de la Expiración. Málaga

 

  HISTORIA desde 1720 a 1933
 
 
 
 
 
 
 
 
Por los estudios realizados por Don Andrés Camino Romero tenemos que informar de las averiguaciones sobre el inicio y origen de la Hermandad de la Santísima Virgen de los Dolores.
Comenzamos danto cuenta del testamento realizado por Bartolomé Benítez y Marcela de Robles y Aranda, en la escribanía de José Antonio de León en 1749, en el que expresaban:
"(...) quando  su Divina  Magestad  sea  servido  llevarnos de esta presente vida al  descanzo  eterno es nuestra voluntad que nuestros cuerpos vestidos en Avitto de Ntra. Sra. del Carmen sean sepultados  en  la iglesia de Sor. Sn. Pedro delante del Altar de Nuestra Señora de los Dolores, y lo mas inmediato que se pueda (...)”.
En este extracto se refleja, claramente, cómo la imagen de la Virgen de los Dolores recibía culto en el templo por lo menos en 1749, aunque no se menciona la palabra cofradía, pero sí se trasluce la devoción que despertaba entre fieles y devotos. 
Poseemos  otro  testamento,  el de María Ponce, redactado también en la misma escribanía pero en el año 1752, que dice así:
(...) que  mi  cuerpo  sea sepultado en la Iglesia de sor. San Pedro situada en el Barrio del Perchel lo mas inmediato que se pueda a el altar de Nra. Sra. de los Dolores (...)”.
Aquí se vuelve a hacer una nueva referencia a la efigie de Nuestra Señora de los Dolores pero, al igual que en la anterior cita, no hay indicios de los términos “hermandad” o “cofradía”.
Encontramos un tercer testamento, otorgado en  la  escribanía  de  José Antonio de León  el  28 de abril de 1758  por  Juan  Martínez  de Ávila, natural de la ciudad de Baza (Granada),  que declaraba lo siguiente:
(...) soy  Hermano de la Hermandad de nra Ssª. de los Dolores zitta en dha Yglecia de Sor. san Pedro y  asi  mismo la  de  Animas zitta en la Yglecia del Sagrario, y es mi voluntad que dha de Dolores me haga y costee dho mi entierro  dandose  quenta a sus Albazeas para que me hagan decir las missas, y sufraxios que se acostumbran y tiene de constitucion  dha Hermandad; Y  la  de  las  animas  el  gasto  que tiene de  obligacion  gastar en  mi entierro lo convierta y  aplique  en  Misas  para  mi  Alma,  ademas  de  las que por si debe decirme por ser asi mi voluntd. lo que mis Albazeas manifiesten y hagan constar a los de una, y otra Hermandad para su cumplimiento (...)”.
Con esta noticia, queda suficientemente demostrado el adelanto en la antigüedad -entre 25 y 30 años- de la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores y, al mismo tiempo, se conoce la identidad del cofrade más antiguo  -al  menos  hasta ese momento- de esta Institución nazarena.
 
Meses después de la redacción del último testamento, concretamente el 5 de julio de 1758, localizamos el primer documento escriturado por la propia Cofradía. Se trata de un contrato de arrendamiento, redactado en la escribanía ya  reseñada, que viene a decir que los mayordomos Salvador de Aguado y Diego Baquero arrendaban a un sujeto llamado Juan Pérez una casa en calle La Yedra, en el barrio de la Trinidad, por seis años, a razón de 22 ducados anuales, pagando una mitad en la fiesta de San Juan Bautista y la otra, en el día de la Pascua de Navidad.
 
En  las actas del Cabildo catedralicio se recoge un memorial presentado, en 1783,  por Juan de Hoyos, haciéndose constar:
(...) haver  dexado a esta Sta. Yglª. su Tio dn. Josef Zazo Veedor que fue de ella, un Niño de Pasion y una Sra. de Dolores de medio cuerpo en sus correspondientes urnas, lo que hacia presente al Cavdo.  por  si acordaba recibir  las dhas Ymagenes determinase  en  poder  de  quien las devia poner: Y el Cavdo. determinó recivirlas, haciendole saber al dn. Juan de Hoyos las  entregase  al sacristán de la sacristía mayor de esta Sta Yglesia”.
 
Nuevas noticias nos informan de la actividad mantenida por la Hermandad de los Dolores en el último tercio del siglo XVIII. Así, el  24 de julio de 1789, los  cofrades de esta fraternidad: P. José Parra y Gallar, cura teniente de San Pedro; Francisco de Rojas, mayordomo; Juan Anes y Antonio Capote, albaceas; Francisco López, Antonio Arumbao, Carlos  Morales, Francisco Prieto, Juan Guardiola, Juan de la Calle, Francisco  de  Mora,  Manuel  Sánchez  y  Salvador  López,  se  presentaron  en  la  escribanía  de  Francisco de León y Uncibay  para manifestar que:
(...) por  providencia del Sor. Alcalde mayor desta Ciudad se mando recoger  el Libro de las Constituciones de la dha Hermandad, el que se les ha  entregado y hechole saber que dentro del termino de quatro meses traigan  la  aprobación  de  ellos  del real, y supremo Consejo de Castilla vajo de apersivimiento que pasados se procederia a la extracción de todos los bienes Libros Papeles, y demas efectos de la espresada hermandad (...)”. 
 
El foco devocional a la imagen de Nuestra Señora de los Dolores debió surgir alrededor de 1738, fecha en que comenzó a erigirse camarín propio. También apunta que la veneración a la Dolorosa es anterior a la creación de la Hermandad en 1750, dado que vecinos y feligreses del barrio le rendían culto el Viernes de Dolores.
 
Siglo XIX hemos localizado , tras un rastreo documental y hemerográfico en los diferentes archivos locales, varias noticias  de la Cofradía de los años 50, 60 y 70 en el periódico “El Avisador Malagueño”, concernientes al septenario que se tributaba en honor de su Sagrada Titular.   Desde la década de los setenta en adelante, ningún otro dato ha aparecido, lo que puede dar a entender la afirmación de los citados estudiosos de la “Historia documental…”.
 
En 1883, siendo obispo de la diócesis Manuel Gómez Salazar y Lucio de Villegas, se decidió cerrar la iglesia de San Pedro por el estado ruinoso del edificio y trasladar el culto y el archivo a la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, aunque tenemos constancia, por noticias publicadas en el periódico “La Unión Mercantil”, que la parroquia de San Pedro no se cerró del todo y que, en 1900, se llegó a constituir en esta sede la “Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad”, que intentó -no sabemos si lo consiguió- salir en procesión durante los primeros años del siglo XX (1900, 1901 y 1902) desde el interior de la iglesia.
 
el 2 de mayo de 1920, se dieron cita un grupo de cofrades -vinculados la mayoría al comercio textil- en la sacristía de la iglesia parroquial de San Pedro para reorganizar la antigua Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores, incorporándose un nuevo Titular bajo la advocación del Santísimo Cristo de la Expiración. Con esta nota, ponemos de manifiesto que el templo de San Pedro no estaba totalmente cerrado, de lo contrario hubiese sido más lógico reunirse en la parroquia de El Carmen y no aquí.
 
"Hasta aquí hemos publicado las nuevas averiguaciones realizadas por Don Andrés Camino Romero", A partir de aquí seguimos con la historia según documentos y escritos que posee la Archicofradía de la Expiración en su archivo".
 
En 1921 salió por primera vez en procesión. Desde 1923 es Hermano Mayor D. Enrique Navarro Torres. Destacable la participación de la Excma. Sra. Marquesa Viuda. De Aldama, Camarera Mayor Honoraria desde 1.924, donando dos maravillosos mantos a la Santísima Virgen y una escultura del Santísimo Cristo de la Expiración, logrando que S.M. El Rey, acepte el cargo de Hermano Mayor Honorario y que conceda de la cofradía el título de REAL, en diciembre de 1926. Desde el 1921 hasta el 1931 la Cofradía se desenvuelve cada vez mejor y cada desfile procesional arranca el clamor del público.
 
La cofradía había alcanzado la máxima popularidad. Pero nace a las efemérides de la ciudad, la trágica noche del once de mayo. Y después del incendio del Palacio del Obispo, los directivos de la Expiración, que durante toda la noche habían permanecido unidos y alerta. A San Pedro se encaminaron los directivos de la Cofradía con el propósito de montar  guardia y evitar, de esta forma, la destrucción de sus Titulares. La Excma. Señora Marquesa Viuda de Aldama ... regaló un maravilloso Cristo de la Expiración y una magnífica escultura de la Magdalena, de talla, que fueron procesionados los años 30 y 31. La primitiva Imagen del Titular quedó en su Altar recibiendo a diario el Culto solemnísimo de los cofrades y en cambio desfilaba por nuestras calles el que regaló dama tan distinguida. Pues bien, las dos Imágenes, mejor dicho las tres porque la de María Magdalena corrió igual suerte, fueron sacadas a la plazoleta que lleva el nombre de la Iglesia y destruidas. Fue Andrés Mérida, el torero malagueño quien consiguió hacerse con la Cabeza del Cristo que regalara la Marquesa y de una pierna de la escultura primitiva, que son guardadas.
 
La Virgen de los Dolores se hallaba a todo esto instalada en su Camarín, como la puerta del mismo era mucho más pequeña que la peana sobre la cual se erigía la hermosa Imagen, pronto halló la chusma satisfactoria solución: ¡ partir a la Virgen en dos. Entre éstos, como por designio divino, se encontraba mezclado el hijo del Sacristán ... Y en un alarde de valor, forcejeando, desplegando toda su astucia y también todo su coraje, consiguió la Cabeza de la Imagen, con Corona y todo. Don Rogelio López, corazón y nervio al servicio de la Hermandad, en compañía de Vicente Sarmiento, por aquel entonces perteneciente a la Cofradía, se habían apoderado de joya tan preciada. Y en un sótano de la calle Tacón se rindió Culto desde aquel día (...)
 
Las pérdidas que lamentar en el asalto a la Iglesia de San Pedro ... figuran, además de los dos Cristos y de la Magdalena, cuatro figuras de talla que exornaban el Trono de la Virgen, y otros efectos, menos mal ... que el antiguo almacén de la Cofradía, que precisamente colindaba con la Iglesia, había sido desalojado hacía unas semanas, por resultar insuficiente. Allí se guardaban cientos de túnicas y capas y todo el equipo del frente de procesión, por un valor incalculable (...). Un deseo de los Cofrades de la Expiración ... es el que se refiere al retoque de la Virgen. El rostro permanece tal y como quedó después de ser arrojado desde el Camarín. Paco Palma talló el cuerpo y, en cuanto a las manos, tiene las primitivas; es decir, las suyas, ya que éstas fueron quitadas (por tenerlas entrelazadas y no poder introducir en sus dedos ninguna alhaja) y sustituidas en el año 1927 por otras abiertas.
 
En 1933 la Virgen ya está restaurada y la Marquesa Viuda de Aldama ... regala a la Cofradía un nuevo Cristo. Y se trasladan los Titulares a la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en la calle Compañía. En ese Templo reciben Culto a través de todo ese tiempo hasta su desfile procesional en la Semana Santa de 1935.