Maria Stma. de los Dolores Coronada

00Autor: Anónimo. Circulo de los Asensio de la Cerda.
Fecha de realización: S. XVIII.
Materiales: Pino de Flandes.
Dimensiones: 1.68 m. Alto.
Iconografía: Virgen Dolorosa.

Descripción de Nuestra Sagrada Imagen.

Remitiéndonos al profundo estudio del malogrado profesor Agustín Clavijo ( q.e.p.d.) redactado en 1.985, vísperas de la Coronación Canónica, se vierten en él una serie de consideraciones interesantes que nos aproximan a las interrogantes que sobre la paternidad se formulan. Es cierto que las publicaciones sin contenido científico y estériles en planteamientos de investigación, acuñaban apellidos reputados en la historia de la imaginería española sobre su origen. Lejos pues de asignar sin testimonio directo o transmisor efectivo-documento- conviene exponer una serie de razonamientos estéticos, basados en el formalismo comparativo, que puedan arrojar algo de luz sobre su autoría.

En primer lugar, resulta muy difícil evaluar en una imagen de candelero apreciaciones somáticas, de proporcionalidad y composición, habida cuenta de las zonas escultóricas; cabeza, región escapular y manos. El problema se agrava en la obra estudiada al conservar de su prisma policromía sólo la cara y cabello dado que el escultor Antonio Eslava Rubio en 1978 cambió las manos ( las primitivas eran de composición cerrada ) y repolicromó el cuello y la zona supraclavicular. Con todo, el tratamiento del bloque lignario en cuento a la talla ha permanecido incólume y se puede estudiar para aportar datos cronológicos. A tenor pues de las hechuras, estructura y registros polícromos del rostro, nos situamos ante un bello exponente mariano de mediados del siglo XVIII.

Una imagen de hondo contenido devocional íntimo y de recogimiento en su grado primigenio; esto se ve subrayado al disponer su enigmático autor unas manos cerradas, en profunda meditación interior y que convoca al espectador a la oración y al silencio. La postura de cambio de las extremidades obedeció más al gusto de aportar un mayor coloquio y fuerza expresiva; se rompía de este modo la línea cerrada que dibujaba la posición de manos entrelazadas y se proyectan las tensiones emocionales hacia el fiel. Un detalla sumamente clasicista lo constituye la línea que dibuja el apéndice nasal, evocando vagamente el círculo antequerano de los Márquez; un aire decimonónico que tanto predicamento tuvo en nuestra capital con escultores de la talla de Gutiérrez León, entre otros.

La arquería amplia que describen las cejas de María Santísima son otro detalle purista por no fracturar en estridencias barrocas el compungido semblante. Una mirada adormecida nos parece trasladas los ciudadosos rostros de dolorosas que desarrollara el taller de Mena; cuatro lágrimas vítreas se deslizan por unas amorosas mejillas y que describen en su trayectoria suaves meandros brotados de ojos tratados desde su interior en tonos marrones. Los labios entreabiertos dejan ver en su arcada dentaria un mesurado rictus de dolor. Todo en la imagen es ponderación y recogimiento. Sabemos que recibió culto en la Santa Iglesia Catedral, justamente en la capilla de San Julián y fue donada por el veedor de la fábrica mayor José Zazo. En 1783 se trasladó a la parroquia de San Pedro, templo en donde ha permanecido hasta nuestros días ( salvo en el paréntesis de los años treinta en que recibió culto en la parroquia del Carmen ).

Parece ser que en el primer momento la hechura de nuestra dolorosa se ajustaba al modelo acuñado en las capillas de culto privado o doméstico; esto es, cabe sospechar en una imagen de medio busto, enmarcada en alguna hornacina o urna acristalada. Con el pase a San Pedro y constitución posterior en titular de una Hermandad de Penitencia, se modificaría su altura. María Santísima de los Dolores Coronada fue concebida en su génesis como una obra ciudada fundamentalmente “en sus valores espirituales hasta el punto que, continuando la tradición impuesta por Pedro de Mena en Málaga, subordinó su autor – consciente la belleza material de la obra en orden a conseguir mayores calidades devocionales que refleja con gran sinceridad plástica la popular imagen” .

En el año 2008, se dio por finalizada la restauración de la imagen de María Santísima por el Instituto Andaluz para la conservación del Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía. Tras una largo estudio científico, los restauradores coinciden en la procedencia de la Imágen a la familia Asensio de la Cerda.