Orfebrería

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Cruz Guía

Autor: Talleres de Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Diseño: Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Año de realización: 1957.
Materiales: Plata repujada y carey.

La cruz es el símbolo de los cristianos y como como nos dijo Jesús, “Toma tu cruz y sígueme”. (Mateo 16:24, Marcos 08:34 y Lucas 9:23), los hermanos de la Expiración seguimos a la cruz redentora de Cristo, que se dispone al inicio de la procesión. Esta Cruz Guia latina es de estilo barroco, realizada en sus dos caras en plata de ley repujada. En el parte central de la cruz, se representa el escudo corporativo de la Archicofradía, del que parte cuatro ráfagas de plata repujada.

Senatus (S.P.Q.R)

Autor: Talleres de Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Diseño: Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Ejecución: Década de los 50 (S. XX.)
Materiales: Metal plateado y repujado.

El Senatus, es una pieza procesional a modo de estandarte que recuerda el momento histórico y político de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, en la Judea dominada por el Imperio Romano. El S.P.Q.R. (Senatus Populus Que Romanus), hace referencia al origen republicano de Roma, y se traduce como “Senado y pueblo Romano“. Realizado en metal plateado y repujado, se remata con una corona de laurel y un águila imperial como símbolo del poder del emperador Tiberio.

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Bocinas

Autor: Talleres de Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Diseño: Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Año de realización: 1957
Materiales: Metal plateado y repujado.

Las bocinas son unas trompetas de metal plateado, cuyo origen viene de las procesiones de la Edad Media, cuando con sonidos lastimeros se anunciaba la Pasión de Jesús. Su función en la actualidad es meramente ornamental y se acompaña de unos paños de terciopelo bordados en oro. Las bocinas de la sección del Cristo, difieren a las de la Virgen en cuanto a su concepción artística, ya que las primeras estan realizadas en un lenguaje renacentistas, por contras las bocinas de la sección de la Virgen son de corte barroco.

Mazas

Autor: Talleres de Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Diseño: Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Ejecución: Década de los 50 (S. XX.)
Materiales: Metal plateado y repujado.

Las mazas son enseres de carácter civil, que se incorporan a las procesiones religiosas a finales del S. XIX, para engrandecer el cortejo procesional. Su tipología deriva de los cabildos municipales y diputaciones, siendo su estructura un mástil corto de metal plateado que termina en un engrosamiento cilíndrico con una decoración barroca. Suelen escoltar a otros enseres de relevancia y a los guiones.

Campanillas

Autor: Talleres de Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Diseño: Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Ejecución: Década de los 50 (S. XX.)
Materiales: Metal plateado y repujado.

Las campanillas se utilizan para ordenar el avance o parada de los nazarenos en la procesión. Su finalidad es la de mantener el ritmo del cortejo, que se acompasa con el paso de los tronos.

Báculos
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Autor: Talleres de Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Diseño: Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Año de realización: 1957.
Materiales: Metal plateado y repujado

Insignia que toma como referencia al báculo pastoral que simboliza la autoridad de los obispos. Su origen se remonta a los Doce Apóstoles, que lo usaban, al igual que los viajeros de su tiempo, como apoyo durante las largas caminatas y las duras jornadas del camino.

Cetros

Autor: Talleres de Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Diseño: Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Año de realización: 1957.
Materiales: Metal plateado y repujado y cincelado.

Son unos bastones altos, rematados por el escudo de la Archicofradía. Su simbología en la procesión representa la presencia de la procesión en la calle y a su vez el poder de Cristo como Rey de Reyes.

Bastones

Autor: Talleres de Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Diseño: Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Año de realización: 1957.
Materiales: Metal plateado y repujado y cincelado.

Los bastones son una de las insignias mas numerosas en el cortejo procesional y son signo distintivo de los cargos (mayordomos, presidencia), dentro de la Cofradía.

Bastones cortos

Autor: Talleres de Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Diseño: Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Ejecución: Década de los 50 (S. XX.)
Materiales: Metal plateado y dorado, repujado y cincelado.

Insignias representativas de los Jefes y Subjefes de Procesión y de las dos secciones de la procesión.
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Faroles

Autor: Talleres de Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Diseño: Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Año de realización: 1957.
Materiales: Metal plateado y repujado y cincelado.

Los faroles de la Archicofradía de la Expiración son muy característicos, puesto que difieren ornamentalmente en las dos secciones. Siguen el modelo de los faroles utilizados en las procesiones eucarísticas del S. XVIII.

Hachetas

Autor: Talleres de Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Diseño: Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Año de realización: 1957.
Materiales: Metal plateado y repujado.

Las hachetas son unas insignias a modo de bastones largos rematados por una vela que sirve para iluminar el paso de la procesión y recuerdan a los pebeteros del mundo grecolatino.

Ciriales

Autor: Talleres de Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Diseño: Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Año de realización: 1957.
Materiales: Metal plateado y repujado y cincelado.

Insignias portadas por los acólitos ceriferarios, en su origen servían para alumbrar a las Sagradas Imágenes, cuando eran procesionadas en pequeñas andas, actualmente anteceden a estas o flanquean a la Cruz Guia. La hermandad posee ciriales de pequeño tamaño que son portados por pequeños monaguillos.

Navetas e incensarios

Autor: Talleres de Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Diseño: Manuel Seco Velasco (Sevilla).
Año de realización: 1956.
Materiales: Metal plateado y repujado.

Los incensarios sirven para quemar y agitar el incienso para esparcir el humo que purifique el lugar por donde pasen Nuestras Sagradas Imágenes. En nuestra Estación de penitencia, lo portan los monaguillos que se disponen delante de los tronos.

Corona de Procesión

El conjunto procesional de María Santísima de los Dolores se completa con la corona que luce en el desfile procesional del Miércoles Santo. Si bien desde su incorporación al ajuar de la imagen se había venido considerando que entre ambas piezas existía una estrecha relación tanto estilística como iconográfica, los estudios llevados a cabo por esta autora en los años noventa corroboraron dicha hipótesis. Tras el exhaustivo análisis del trono procesional, me ha parecido oportuno incluir algunos datos del citado estudio en el que se hace evidente que su presencia en el ajuar procesional completa el programa iconográfico. También resulta interesante su inclusión al tratarse de una de las piezas que el público tiene menos oportunidades de observar con todo detalle.

La corona está compuesta por dos partes diferenciadas, en una estructura bastante tradicional en este tipo de piezas: el canasto y el resplandor.

La ráfaga:

Se divide en dos mitades gracias al eje central marcado una cruz que se alza triunfante sobre una esfera que representa la Tierra. Más abajo, encontramos una gran cartela barroca sobre la que se ha colocado el escudo de la Cofradía. A ambos lados de esta cartela dos querubines que podemos relacionar con los que se sitúan bajo los arbotantes del trono. En la parte inferior, la cartela se une a dos piezas arqueadas que desembocan en un pinjante del que pende una paloma, motivos muy repetidos en este tipo de piezas desde el siglo XVIII.

El resto de la ráfaga está formada por una serie de minuciosas piezas barrocas, entre las que se distinguen formas vegetales y hojas carnosas, que son de mayor volumen en la parte inferior. El diseño del resplandor resulta más ligero gracias a la alternancia entre las cartelas y grupos de rayos. Esta base vegetal de la ornamentación puede relacionarse directamente con la del trono procesional, cuyas enormes dimensiones provocan un mayor volumen en los relieves.

Parte frontal:

En cada una de las cartelas mencionadas, se han colocado diez medallones de plata. Los cinco primeros, de izquierda a derecha, representan los Misterios Gozosos: La Anunciación; La Visitación; La Natividad; La Purificación de Ntra. Sra. y Presentación del Niño Jesús en el Templo; y, El Niño Dios perdido y hallado en el Templo.

Desde el eje central hacia la derecha, se representan los cinco Misterios Dolorosos: La oración de Jesús en el Huerto; Los azotes atado a la columna; La coronación de espinas; Jesús con la Cruz a cuestas; y, La muerte de Jesús en la Cruz.

En el trono procesional de la Virgen se representan los Siete Dolores en unos medallones sobre cartelas: La Profecía de Simeón, la Huída a Egipto, el Niño Jesús perdido y hallado en el Templo, el Camino de la Amargura, la Crucifixión, el Descendimiento y la Soledad. Hay, por tanto, algunos Misterios que se repiten en ambas piezas, como la Presentación del Niño en el Templo con la Profecía de Simeón (en la escena hay una parte gozosa pero otra dolorosa), o el del Niño perdido y hallado en el Templo. A pesar de que algunos de ellos son Gozosos, se han elegido para completar el programa del trono y se consideran Dolorosos por ser el preludio de los trágicos momentos de la Pasión.
Aparece, además, tanto en el trono como en la corona, el cuarto Misterio Doloroso: Jesús con la Cruz a cuestas camino del Calvario, aunque, en el trono, la escena se limita al encuentro de Cristo con las mujeres. Por último, la Crucifixión o Muerte de Jesús en la cruz, quinto Misterio Doloroso, que aparece en ambas piezas.

En la cara posterior:

El mismo número de cartelas con relieves que simbolizan cualidades atribuidas a María. De izquierda a derecha, se pueden ordenar de la siguiente manera: Un espejo, según la Letanía, la Virgen como “Espejo de justicia”. Una muralla, tras la que se guardan tres árboles: la Letanía nos recuerda que María es “Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad”. Una fuente: María como “fuente de la vida”. Según la cultura cristiana, el manantial puede interpretarse como símbolo de la sabiduría aunque, el agua también puede significar la gracia que fluye de la fuente lo que, en un contexto mariano, convertiría a María en “fuente viva de la gracia”.
En el cuarto medallón vemos una escalera sostenida por ángeles; María es aquí la escalera del cielo, es decir, el camino entre la tierra y el cielo, el mismo mensaje del programa iconográfico del trono procesional. A continuación, un pórtico con columnas a ambos lados, rematado por un frontón en el que podemos leer “Porta Coelis”: María es la puerta del cielo, según rezamos en su Letanía. El anagrama de la Virgen. Una torre flanqueada por dos árboles. Lo tres elementos simbolizan el vínculo entre el cielo y la tierra, aunque la torre también se considera como fortaleza; en la Letanía, María es “Fuerte como la Torre de David”. María es “Arca de la Nueva Alianza”, imagen que vemos en el octavo medallón donde se representa un cofre y que podríamos relacionar, además, con la lectura del programa iconográfico del trono del Cristo de la Expiración. Seguidamente, María como “Rosa Escogida”. El décimo medallón presenta un paisaje de suelo rocoso donde luce un radiante arco iris, puente entre tierra y cielo.

Todas estas imágenes hacen referencia a la Virgen como intercesora y como Madre de la Iglesia, mensaje que podemos relacionar con el primer proyecto del trono en el que aparecían las portadas de las catedrales.

En la cara posterior, coincidiendo con el escudo de la Cofradía, se ha situado el de Málaga. Estableciendo un paralelismo con el trono, ambos emblemas se sitúan en el mismo lugar en ambas piezas, ya que la ráfaga, al ser la parte superior puede ser un símil del palio, donde aparecen los escudos en las bambalinas delantera y posterior.

El canasto:

El programa iconográfico encaja aún más directamente con el del trono. Así, esta parte de la pieza se articula a partir de diferentes capillas. No obstante, si bien el cajillo del trono se estructura a partir de las cinco capillas en las que se representan diferentes advocaciones marianas, en la corona destacan diferentes hornacinas, de mayores proporciones, ocupadas por estas mismas advocaciones, y otra en la que se representa la Coronación de la Virgen. Entre las seis capillas principales se han situado, alternativamente, otras de menor tamaño en las que figuran cuatro ángeles, San Pedro y San Enrique, realizados en plata.

Desde el lado izquierdo de la parte anterior hacia la derecha y continuando hacia la zona posterior encontramos: un ángel, donde se une el resplandor al canasto, la imagen de la Virgen del Carmen, San Enrique, en clara referencia al hermano mayor y donante de la corona, Enrique Navarro Torres. A continuación, la Virgen del Pilar y San Pedro, al que está consagrado el templo que es la sede canónica de la hoy Archicofradía. La Virgen de la Victoria, Patrona de Málaga. Otro ángel, que ocupa el lado opuesto al anterior en la zona de unión con el resplandor. Nuestra Señora del Rosario de Fátima junto a otro ángel. Por último, La Coronación de la Virgen, quinto de los Misterios Gloriosos, mencionado anteriormente. En esta escena, dos querubines dorados sujetan la corona dorada que contrasta con la imagen de la Virgen, ejecutada en plata. A continuación, otro ángel junto a la representación de la Inmaculada Concepción.  Las imágenes de Ntra. Señora del Carmen, la Virgen del Pilar y Santa María de la Victoria están colocadas en el mismo orden que en el trono, sin embargo, las otras dos, la Inmaculada Concepción y la Virgen de Fátima, se han situado en orden inverso.

Por su parte, los cuatro ángeles podrían, además, relacionarse con los arcángeles ya que una de sus manos parecen sujetar una inexistente espada que se apoya en el suelo. Es más que probable que, ante el peligro de su pérdida o ruptura, debido a sus reducidas dimensiones, hayan sido sacrificadas, al igual que algunos de los atributos de otros personajes, como los escapularios en el Niño que acompaña a la Virgen del Carmen, que mantiene el brazo extendido como si realmente los sujetase. Estos cuatro arcángeles se podrían relacionar con los ángeles que se sitúan en la parte superior de las Capillas del trono, si tenemos en cuenta que es junto a estas advocaciones donde también están en la corona.

Como remate superior de la zona del canasto, se desarrolla una alta crestería, decorada a base de formas vegetales muy barrocas en clara concordancia con la del trono. Sobre las capillas de menor tamaño se han colocado medallones de plata con las siguientes escenas: Sobre el ángel situado entre las capillas de la Inmaculada Concepción y la Virgen de la Victoria, hay un ánfora con ramilletes de azucenas que simbolizan la pureza de María. Sobre la hornacina que cobija a San Enrique, se representa la Resurrección del Señor, primero de los Misterios Gloriosos. Encima de la representación de San Pedro, la Ascensión de Jesús a los Cielos, segundo de los Misterios Gloriosos. Un pozo, en el medallón colocado sobre el ángel situado entre la Virgen del Rosario de Fátima y Santa María de la Victoria. “Entre las acepciones relacionadas con el agua, el pozo es el lugar de encuentro donde, en numerosas ocasiones, se produce la salvación” “Por lo tanto, María es, no solo “Fuente viva de la Gracia” “sino también, pozo de salvación. Encima de la capilla que ocupa el siguiente ángel se representa la Venida del Espíritu Santo, tercero de los Misterios Gloriosos. Sobre el siguiente ángel, el cuarto de los Misterios gloriosos la Asunción de Nuestra Señora a los cielos. La escena de la Coronación de María Santísima, comentada anteriormente, completa los Misterios Gloriosos del Rosario de Nuestra Señora.

A través del programa ideado para la corona de procesión de María Santísima de los Dolores, podemos concluir que la Virgen se convierte en camino de salvación, un camino de ascensión al cielo. Para conseguir el favor de la Madre no hay mejor medio que la oración, representada en los Misterios del Rosario, algunos de los cuales también aparecían en el trono relacionados, además, con la advocación de la Titular. La inclusión de los Misterios Gloriosos ratifica la grandeza de María y avala su misión intercesora.
El análisis del programa iconográfico de la corona y su comparación con el de su trono procesional nos llevan a afirmar que, como siempre se creyó, ambas obras guardan una estrecha conexión, no solo estilística, sino también en cuanto a su contenido doctrinal. Enrique Navarro hacía a menudo regalos a los Titulares de la Cofradía sin explicar los detalles de su adquisición. En este caso, existe la posibilidad de que nuestro hermano Mayor Perpetuo viese la corona que el platero sevillano estaba ejecutando para la hermandad de la Vera Cruz de Coria del Río (Sevilla) y encargara una de similares características, pero adaptada al programa iconográfico del trono procesional de María Santísima de los Dolores. De esta forma se justificaría la relación tan evidente entre una y otra pieza.

La única documentación conservada referente a la realización o adquisición de la corona de procesión o “de las capillas”, como habitualmente se la nombra, la encontramos en las Actas correspondientes a la Junta de Gobierno celebrada el día 17 de febrero de 1960: “El secretario que suscribe (D. Jacinto Ruiz del Portal) da cuenta a los reunidos de que en la Exposición de Madrid figura la nueva Corona para la Stma. Virgen que es una joya de gran valor y una espléndida obra artística del Sr. Seco Velasco y que es un obsequio a la Virgen de nuestro Hermano Mayor Perpetuo D. Enrique Navarro Torres propone que se agradezca este obsequio y conste en Acta esta gratitud y como ya no faltan nuevas palabras que aplicar al Hno. Mayor por sus constantes y valiosos regalos se pida a los Titulares que le concedan muchos años de vida para contemplarla puesta en la Stma. Virgen. Se acuerda por unanimidad esta muestra de gratitud al Hno. Mayor”.  La corona lleva grabada la siguiente inscripción: “DONADA POR ENRIQUE NAVARRO TORRES AÑO DEL SEÑOR DE 1960. Seco Velasco Sevilla.”

Corona de Coronacióncorona coronacion

La presea de la Coronación Canónica de María Santísima de los Dolores, es una pieza realizada en el Taller de José Jiménez Jiménez de Sevilla en 1984. Sigue la tipología de canasto y resplandor, donde la decoración renacentista y barroca son preponderantes en los relieves de esta. El canasto, donde se representa el escudo corporativo de la hermandad, está rematado por una gran cruz sobre la representación del mundo, sustentados por cuatro imperiales. La ráfaga alterna grupos de rayos y resplandores repujados. En su diseño y concepción, la corona de Coronación recuerda a una corona anterior, regalada por Nuestro Hermano Mayor Perpetuo, Don Enrique Navarro Torres en 1945 y que fue robada el 19 enero de 1984.