Santísimo Cristo de la Expiración

00Autor: Mariano Benlliure y Gil (1862-1947).
Fecha de realización: 1939-1940.
Materiales: Madera de Abedul.
Dimensiones: 1.88 m. Alto.
Iconografía: El Triunfo de la Cruz sobre los enemigos del Hombre, (Mundo, Demonio y Carne), por la muerte de Cristo Redentor.

Descripción de Nuestra Sagrada Imágen:

“…sus perfecciones somáticas, interesantes emotivas, son al propio tiempo veladas por una suave idealidad de transparencias celestiales…” (Informe de la Real Academia de San Telmo, titulado “Escultura religiosa Mariano Benlliure”. Firma: Luis Cambronero y Adrián Risueño. El Santísimo Cristo de la Expiración, obra de Mariano Benlliure (1940) es una de las imágenes que más ha aportado a la “imaginería procesional de la ciudad”, presentando “unos matices avanzados y liberados de la carga barroca”. El artista ha conseguido cultivar un dramático expresionismo a través de un escuálido cuerpo y de la cabeza inclinada patéticamente, insistiendo de modo manifiesto en los mecanismos que enfatizan el drama sacro. La efigie denota una cierta dureza de líneas-relieves intercostales, aristas tibiales, plegamientos del paño junto a una fuerte oposición al movimiento declamatorio, pues “todo el Cristo es un discurso silencioso”.

El tratamiento textural es sombrío, sin alardes retoricistas de acento barroco dejando las “huellas” de la gubia sobre el “mapa óseo y muscular” de la portentosa efigie como rasgo de consumado expresionismo táctil, lejano de los tratamientos naturalistas de extremado acabado. A ello se une la policromía cianótica de tonos opacos que ha sido sustancialmente alterada por una pátina artificial a base de aceite de almendras que ha oscurecido las oquedades cutáneas para dotarlo de un sabor antiguo, en aras de suplir ,así la escasa trayectoria (cincuenta años ) de su génesis. Recientemente la restauración ejecutada por Estrella Arcos ha devuelto los tonos. primitivos.

El rostro tratado con gran realismo propio del retrato, participa de una “extraordinaria calidad artística en la composición de las facciones en el modelado, en la talla de los cabellos y en la policromía”. Como único postizo anejo a la labor escultórica cabe denominarse la corona de espinas ejecutada policromada y que con verdadero afán de trompe l¨oeil, fue concebida sobrepuesta acaso con un barroco sentimiento naturalista. Los cabellos, trabajados en grandes guedejas cobrizas y mojadas, enmarcan de modo elocuente la faz expirante del Nazareno, evocadora de un sentimiento elegíaco de honda espiritualidad ascética. La nariz afilada, los ojos exostálmicos, la boca entreabierta dejando exhalar el último suspiro, acentuando el phatos emocional del conjunto grave y sereno. En la actualidad, la testa se interpreta con potencias, atributos que no fueron concebidos en la plástica primigenia. La composición somática queda trinangulizada al utilizar tres clavos figurados -y no metálicos- como elmento de sustentación a un madero de sección cilíndrica; el canon es alagado, casi manierista, acentuando las curvas y efectos visuales, por lo que no le anima a detallar con correción ciertas partes anatómicas -véase lo apuntado en las “huellas” de l a gubia- que deja esbozada con objeto de imprimir un lenguaje de alto contenido expresivo. Las manos están muy bien trabajadas ya “que tienen mucho detalle y como recordarán por las del Nazareno están hechas directamente del natural” (carta de Benlliure a Enrique Navarro. 27 de Octubre de 1939). Los miembros aparecen cirspados artificiosamente, recordando así a ciertos efectos utilizados en el gótico final, pues no resulta extraño ante un creador que revivió muchos modelos y elementos de tapas pretéritas en claro prúrito historicista. El Paño púdico adquiere grandes angulaciones que producen sugerentes juegos claroscuristas de gran plasticidad y relieve. Sujeto a la cadera por una lacerante cuerda, se abre a la derecha con objeto de no interrumpir la línea de silueta. Las muestras mortificantes son mínimas, sin extremismos sanguinolientos. Es sólo el mensaje de la escultura y sobre todo concentrado en la cabeza, lo que unge la homilética doctrinal de este singular crucificado, emblemático por cuanto su peculiar concepto artístico y en donde se entrelazan la tradición con la modernidad en un medio expresivo, renovado en lo formal para transmitir un código sempiterno. Terminamos con las palabras de D. José Prados López, quien definió con gran acierto la oratoria discursiva de esta imagen: “… atento siempre a la anatomía y ejecutando el natural con la trascendencia que debe tener cuando es el cuerpo muerto de Dios, vencido por el dolor y el sufrimiento. Benlliure cuida mucho de la serenidad de sus imágenes y de la dignidad de sus ropajes y en este Cristo de la Expiración está lograda su alta intención de cultor y de artista que imprime a su obra la espiritualidad que el tema requería, junto al detenido estudio de la belleza ingrávida del desnudo.

El día 11 de Abril de 2001, el Santísimo Cristo de la Expiración fue nombrado protector oficial de la Guardia Civil española, el acto tuvo lugar en el Salón de Actos de la Cofradía y fue presidido por el Excmo. Sr. Director General de la Guardia Civil D. Santiago López Valdivielso.