SEDE CANÓNICA

Un lugar para la oración

La iglesia parroquial de San Pedro Apóstol de la ciudad de Málaga fue declarada bien de interés cultural con la categoría de monumento el 11 de enero del año 2005.

01. Parroquia de San Pedro

La iglesia parroquial de San Pedro Apóstol de la ciudad de Málaga fue declarada bien de interés cultural con la categoría de monumento el 11 de enero del año 2005. Está situada en el antiguo barrio de Los Percheles, en la margen derecha del río Guadalmedina.

La parroquia fue creada, como tal, aunque solamente para atender a los fieles en momentos de urgencia, a comienzos del siglo XVII. Sirviendo como auxiliar a la parroquia de San Juan, levantada en la margen izquierda del río, a la que pertenecían espiritualmente los habitantes del barrio perchelero.

El actual templo empezó a construirse en 1630 y nunca llegó a terminarse pues los primeros planos fijaban un edificio de tres naves y solamente se levantó una, de pequeñas dimensiones y altos muros. Quedó inaugurado a principios de 1659.

En 1883, San Pedro se encontraba en muy mal estado y, para poder ser restaurada, los cultos y los servicios parroquiales fueron trasladados a la cercana iglesia del convento de padres carmelitas, que era más amplia. Allí continuó durante varias décadas e incluso adoptó el nombre de parroquia de San Pedro y Nuestra Señora del Carmen.

En enero de 1943, como consecuencia de haberse creado la nueva parroquia de Nuestra Señora del Carmen, separada de la de San Pedro, ésta regresó a su primitivo templo.

Previamente había sido restaurada de los graves daños que tuvo en la noche del lunes 11 al martes 12 de mayo de 1931, cuando fue incendiada, al igual que la mayoría de los templos y conventos de la ciudad. No quedó enteramente destruida, como sí sucedió con otras iglesias, como la de la Merced, que desapareció por completo. Todas las imágenes (algunas de ellas de gran valor, entre las que había varias tallas de Pedro de Mena), los documentos y el mobiliario fueron pasto de las llamas.

En 1950 el obispado encomendó el cuidado de esta parroquia a los padres claretianos, que también tenían a su cargo las del Carmen y San Patricio.

La parroquia volvió a ser dirigida por sacerdotes diocesanos en 1981, año en que José Miranda Sáinz fue nombrado párroco. Casi 30 años estuvo este sacerdote al frente de la misma. En 2010 le sucedió en el cargo Alfonso Crespo Hidalgo, que por entonces era vicario parroquial. En la actualidad continúa al frente de la misma.

En el año 2011 se llevaron a cabo importantes obras en el templo. Consistieron en una remodelación total de la iglesia y de las dependencias anexas.

El templo consta de una sola nave, de muros muy elevados rematados por una bóveda de estilo mudéjar con una rica armadura de par y nudillo.

A la izquierda de la nave, según se entra, se encuentran tres capillas, abiertas al templo con unas rejas de fundición y forja. Las dos primeras, realizadas en 1943, están dedicadas a las imágenes titulares de nuestra hermandad: el Santísimo Cristo de la Expiración y Mª Stma. de los Dolores. La tercera es la capilla del Sagrario, levantada en el siglo XVIII, de planta hexagonal y con una hermosa cúpula con seis pinturas de temas marianos.

Frente a ella, al otro lado de la nave,  está la pila bautismal, que es de forma circular. Fue tallada en el siglo XVIII y es de piedra caliza pulimentada. Va sobre un pie cilíndrico que nace de una base octogonal. Sobre la pila, en la pared, la siguiente inscripción: “En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

A los pies de la nave se sitúa un elevado coro realizado en madera.

En la fachada principal destaca la portada primitiva del templo, de piedra rojiza. A uno de sus lados, una gran portada de corte neoclásico que da acceso a las capillas de la archicofradía. Al otro, la torre campanario, en forma de prisma cuadrangular, que sustituyó a la primitiva espadaña. Entre portada y torre, un mosaico con las imágenes titulares de la Expiración.

02. Capillas de la Hermandad

Situadas junto a la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol, estas se constituyen en un referente arquitectónico, cultural y cultual por su presencia física, en el mismo corazón del Barrio del Perchel. Bendecidas e inauguradas el 16 de junio de 1946, los padrinos de dicha ceremonia fueron el Director General de la Guardia Civil, D. Camilo Alonso Vega y su esposa, bendiciendo el acto, el Obispo de Málaga Balbino Santo Olivera. Se edificaron como espacio de culto para el Santísimo Cristo de la Expiración, que tallara el insigne escultor valenciano, D. Mariano Benlliure en 1940 y su Bendita Madre, María Santísima de los Dolores Coronada, de autoría anónima del S.XVIII y cercana al círculo de los Asensio de la Cerda.

El proyecto de las capillas edificadas en el pequeño solar que ocupaba la antigua Casa Rectoral, en la esquina de la calle San Pedro, fue realizado por el arquitecto diocesano, D. Enrique Atencia Molina, en noviembre de 1943 y destaca por plantear la construcción de dos recintos para los Sagrados Titulares, separados a su vez por un arco entre sendos espacios sagrados. El más cercano a la Plaza de San Pedro y que ocuparía la insigne imagen del crucificado de la Expiración, se articula en forma de planta cuadrada sustentada sobre pilastras, siendo cubierta dicha capilla por una cúpula octogonal con lunetos, apoyada sobre pechinas, con linterna al exterior y siguiendo los cánones arquitectónicos de la Capilla del Sagrario de San Pedro, «adoptándose por tanto el estilo barroco dieciochesco en su ornamentación». Mientras, el espacio más pequeño de forma rectangular y menor altura, sirve de capilla a María Santísima de los Dolores, cubriéndose con bóveda esquilfada de espejo, donde se abre un vano para una gran vidriera. Destaca la sobria portada clásica con pilastras dóricas sobre un gran tímpano triangular, que da acceso a las capillas desde la Plaza de San Pedro. También se proyecta la hechura de dos arcos que comuniquen la Parroquia con las Capillas, haciendo una modificación del techo del bajo coro.

Destacan las pinturas murales realizadas por el pintor Carlos Wenceslao Chamorro, que adornan las bóvedas de ambos recintos, destacando por su magnificencia y excelente ejecución. Chamorro dota al conjunto de una suntuosidad barroca, con profusión de roleos, hojas de acanto pero realizada a mediados del S.XX. En los ocho paños ribeteadas por filigranas barrocas de escayola de la gran cúpula, se representan escenas de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, con claras referencia a pintores del barroco y de la pintura historicista de finales del S.XIX, donde el uso de colores tierras, azules y grises acentúan el dramatismo de las escenas.

Las vidrieras juegan un papel fundamental en la decoración de las capillas y tanto la “Unión de Artistas Vidrieros” de la localidad guipuzcoana de Irún, como la “Casa Maumejean” de Madrid son las empresas encargadas de realizar vidrieras artísticas en 1945. En los lunetos de la cúpula, las vidrieras rectangulares emplomadas, sirven para representar las efigies de San Pedro penitente y San Juan. También se encargan vidrieras para la linterna y ocho vidrieras circulares con unos motivos centrales alegóricos a la pasión y muerte de Jesús de Nazaret: Anagrama de María y Jesús: J.H.S, Clavos y Corona de Espinas, Columna de la Flagelación, Esponja y Lanza, Cordero Místico sobre el libro de los Siete Sellos en alusión a la Eucaristía y escudo de la hermandad para los óculos. La gran vidriera que dota de luz natural a la capilla de la Santísima virgen es decorada con la escena de un Calvario con cenefa, compuesta de vidrios «de color y antiguo», como recoge la carta con fecha 29 de septiembre de 1945. Sobresale el escorzo del crucificado que domina la escena dramática con la Magdalena a sus pies, completando dicho Calvario, San Juan y la Virgen María bajo un cielo en tinieblas con la representación del eclipse de sol.

Para el cerramiento de los arcos que comunica la parroquia con las capillas, la “Fundición de San Antonio S.L.” en Sevilla es la encargada de realizar dos verjas-cancelas, siguiendo los postulados del «estilo Antiguo Español », con la ornamentación propia de siglos pretéritos como entorchados y balaustres negros y dorados. En las rejas se puede observar elementos propios para cada titular, así, en la verja del Cristo apreciamos atributos pasionistas como una corona de espinas orlando los tres clavos de la crucifixión, y en la verja de la Virgen llama la atención el corazón traspasado por los siete puñales, que simboliza los Dolores de Nuestra Señora.